Cuando sonó la trompeta, estuvo
Todo preparado en la tierra,
Y Jehová repartió el mundo
A Coca-Cola Inc., Anaconda,
Ford Motors, y otras entidades . . .
Pablo Neruda.
Mi tema gira entorno a las inquietudes y múltiples preguntas que me genera pensar en un proceso clave dentro del devenir histórico de América Latina: la “democratización” de los Estados Latinoamericanos a finales del siglo XX. Ya que si consideramos que esta transición en gran medida fue impulsada por James Carter y su discurso "a favor del respeto de los derechos humanos", que busco presionar a los regímenes dictatoriales a aceptar un planteamiento y reordenación democrática para sus países. Esta cuestión resulta sumamente paradójica si tomamos en cuenta que la mayoría de estos regímenes fueron apoyados, impuestos o promovidos por el gobierno de Estados Unidos. No consideraría absurdo pensar que esta posición de apertura democrática responda a los intereses de Estados Unidos. Por lo que busco cuestionar y analizar las implicaciones de esta nueva restructuración política y social dentro la conformación de la economía mundo-capitalista actual. Enfatizo sobre esta línea tratando de hallar respuestas a un debate ocurrido en clase que giraba entorno a la relación casi paralela de la democratización y la implementación de políticas neoliberales en los países de América Latina. En un ensayo anterior proponía que una de las intenciones de Estados Unidos en promover la democratización en América Latina, fue dada en sentido de fomentar sus exportaciones con vistas hacia una economía neoliberal, que buscaba integrar a América Latina de manera mas cercana a la economía mundial. La instauración en los últimos años de planes estratégicos como el TLC ,el Plan Colombia,el ALCA, Plan Andino Amazónico etc. parecen mecanismos de apropiación de los recursos naturales de América Latina, esto es deducible si vemos la coincidencia en la ubicación geográfica tanto de las fuentes de recursos como de los planes señalados. Marcelo Torres en un su ensayo La Nación VS la globalización en América Latina. El caso de Colombia, señala que en materia de energía, materias primas y recursos naturales, el 35% del petróleo importado por Estados Unidos proviene de Latinoamérica y el Caribe, la Cuenca Amazónica produce el 20% del agua dulce y el 25% del oxigeno del planeta, además que el 25% de los productos farmacéuticos estadounidenses provienen de materias primas de América Latina, ve como el ALCA, al ensanchar de modo extraordinario el control sobre los mercados del hemisferio y sus estratégicos recursos proveería un proyecto de consolidación duradera de una hegemonía mundial de la mas ancha y sólida base al alcance de Estados Unidos.
Estas tan sólo son unas observaciones, y cabría la posibilidad de cuestionar y debatir entorno a mi postura, pero, busco ver en esta relación como la construcción (en este caso reconfiguración a partir de la transición democrática) del Estado Latinoamericano gira de algún modo entorno a intereses ajenos que buscan la concentración del capital en manos de un pequeño grupo de grandes industriales y financieros; tratando de analizar y deducir cuáles podrían ser las las afectaciones sociales, políticas y económicas que emanan de esta cuestión.
Yo también creo en esa relación democracia formal/neoliberalismo. Y también la creo como una nueva ecuación que posibilita nuevas relaciones sociales de dominación. Lo que habría que pensar, sin acudir al argumento de un engaño total de las élites, porqué muchas personas lucharon en los ochentas y noventas para alcanzar o recuperar la democracia, en principios formal. Y cómo es posible que a partir de esa democracia hayan llegado al poder gobiernos como los de Evo morales. Sólo es para complejizar... angélica landa
ResponderEliminarMe parece muy interesante el cuestionamiento que se plantea. Concuerdo con la idea de que la democratización es una otra forma de apropiación de los recursos de América Latina.
ResponderEliminarMe parece que es importante señalar la sensación de "primer mundo" o sensación de desarrollo que crean estas políticas neoliberales-democráticas. Ya que con estas políticas neoliberales se abre un mercado que pone al alcance de cierta población ciertos consumos ostensibles que crean una sensación de progreso. Pero, desde mi punto de vista, estos consumos y sensaciones de progreso son sólo ilusorios porque no toda la población tiene acceso a esos bienes. Pero creo que se debe de tomar en cuenta el sentimiento de progreso que crean esas políticas, en mi opinión.
Un saludo maga
Concuerdo con los comentarios anteriores y con el texto. Efectivamente parece haber una relación, por lo menos sospechosa, entre democracia y reconfiguración internacional de los "intercambios comerciales". No es casual que entre los requerimentos de las inversiones extranjeras se encuentre la democracia misma; o que apenas se avisten gobiernos "autoritarios" los capitales entren en un estado de inquietud, como sucedió cuando Ollanta Humala se acercaba a la victoria electoral en el Perú. Como si detrás de toda posibilidad de "Estado fuerte" se escondieran limitaciones a los capitales. La complejidad del asunto radica, según alcanzo a observar, en que efectívamente la democracia es hoy día un valor consolidado en nuestras sociedades, y que más aún ha sido el baluarte de las luchas en varios de nuestros países. Es por eso que cuando escuchamos que "allá en el medio oriente no hay democracia" ó que "en Venezuela el autoritarismo está asfixiando a su ciudadanía" de innmediato se hacen escuchar las condenas a dichos países. Pero, me pregunto junto con ustedes ¿Cuando decimos que queremos democracia significa que queremos libre mercado, apertura comercial y etc.,?¿Es posible pensar en democracia más allá del liberalismo?
ResponderEliminarSaludos, Mario.
Magaly, la lectura de tu texto, en principio, me genera las siguientes interrogantes y comentarios:
ResponderEliminar1) ¿Verdaderamente "la transición" fue impulsada por Carter? Me parece que podemos comprobar que estas se dieron en tiempos posteriores a la presidencia de Carter; más bien cuando gobernaba Reagan. Y sí, efectivamente, no me parece errado afirmar que éstas constituyeron un importante comoponente de su estrategia para contener, desarticular o arrebatarle banderas a los movimientos revolucionarios latinoamericanos.}
2) En todo caso, si Estados Unidos apoyó esas transiciones, lo hizo motivado porque favorecían a sus intereses en esos momentos. Si revisamos la historia de intervenciones y atropellos de los distintos gobiernos estadounidenses contra los pueblos latinoamericanos, comprobaremos que EUA nunca ha tenido un legítimo interés en democratizar las sociedades latinoamericanas. G.