Anaid Mora
Este texto está basado en la lectura Formas de Estado y democracia multiétnica de Marcos Roitman Rosenmann.
Básicamente la lectura plantea que el mayor obstáculo para la existencia de un Estado multiétnico es el etnocentrismo y el mito de superioridad racial que prevalecen en los estados que conforman a América Latina. Concuerdo con esta pues, creo que la idea de Estado se ha fundamentado en esta idea de razas superiores e inferiores, siendo siempre el sector indígena el desfavorecido al ser considerado raza inferior.
Esto tiene su raíz desde la época de la conquista donde los indios siempre fueron tratados como inferiores al hombre blanco por una idea de "pureza", dando paso a una sociedad que se desarrolla con la idea de una superioridad étnico-racial. Después, este ideal da paso a las independencias de los territorios conquistados, es decir, los criollos que forman parte de las élites de los Virreinatos y las Capitanías Generales no eran considerados "puros", por lo tanto no podían ocupar algún cargo en el gobierno, cosa que no les agradaba pues, ellos creían que por ser nacidos en tierras americanas tenían más derecho que los peninsulares. Esto siempre teniendo presente la inferioridad de las castas y los indios. Es por eso que las élites dominantes se adueñan de los países edificando un Estado, sociedad civil y nación bajo sus propios y particulares intereses, es decir construyen un Estado monoétnico que se fundamenta en el desarrollo del progreso técnico-científico capitalista.
"La diferenciación y segmentación del proletariado en América Latina se debía a la vieja estructura etnoclasista."
A mi punto de vista, el único problema de esa oración es el "debía", pues creo que aún se puede usar esta frase para la época actual. Aún tenemos muy grabado el ideal de las "razas superiores" lo que nos hace subestimarnos y sentirnos inferiores ante los europeos y nuestros vecinos estadounidenses y canadienses, por consiguiente pensamos que si no hay un avance es porque "no podemos hacer nada" ante las diversas adversidades que se nos presentan como parte de un Estado. Creemos que no podemos cambiar nuestro estado de opresión por no tener la capacidad ni el derecho a tener una vida mejor. Pero, ¿es esto parte de la ideología que impone el Estado? ¿O es el sistema el que está provocando esta resignación y conformidad ante nuestra realidad?
Después de todo este proceso aparece una necesidad de modernizar al Estado, es decir, transformarlo y darle el carácter de nacionalista –ya no hay mayas, mapuches o aymaras sino mexicanos, chilenos y bolivianos−, antiimperial –este se refiere a la lucha contra el imperio capitalista yanqui que, como bien se menciona en la lectura, puede dejar una huella igual de grande que la Española. Es por eso que las nuevas revoluciones en América Latina tendrán revolución de base y sentido indio. Un ejemplo de estos nuevos movimientos es la revolución mexicana.− y populista; esto reconociendo los derechos civiles a todo el pueblo.
Después de la formación y reconocimiento de los Estados Latinoamericanos, viene la idea de un Estado-nación que se forma proponiendo una transformación del antiguo Estado para formar una sociedad homogénea, pero gracias a que esta idea es determinado por un patrón eurocéntrico, los indígenas no se sienten parte de él. Es aquí donde mestizos e indígenas chocan pues, ambos tienen una forma no muy parecida de gobernarse y de vivir en sociedad. Entonces, ¿Lo mejor es darles una autonomía? Muchas veces las costumbres de estos indígenas son consideradas como “salvajismos”, pues tenemos muy grabado en nuestras normas de vida social a los derechos humanos, y son ese tipo de actitudes las que impiden que el Estado les de su autonomía además de que esto implica darles plena autoridad y disposición en sus territorios, cosa que no es muy favorable a las empresas, sobre todo a las trasnacionales.
Una de las cosas que también me llamó mucho la atención fue como utilizan la democracia para emancipar las ganas de conformar un Estado multiétnico. Cito al autor:
“La nación se expresa en el mercado. La diversidad étnica se “nacionaliza” en las relaciones sociales de producción capitalista. Su reconversión se produce en tanto es transformada en una opción cultural ofertada en el mercado de valores, libre de ser asumida individualmente por consumidores de etnicidad. El poder político debe garantizar que así suceda en el interior del mercado nacional de compra y venta. Su papel se completa, legitimando la unidad entre cultura eurocentrista y hegemonía monoétnica clasista. Para ello reformula la propuesta de democracia, haciéndola coincidir con la opción liberal. La democracia liberal reprime abiertamente cualquier manifestación que suponga pensar un proyecto de autodeterminación cuya base sea un Estado mutiétnico.”
Esto me hace preguntarme ¿Cómo es que queremos hablar de un Estado si nunca ha existido uno verdadero que responda por los intereses del pueblo sin ver si son indígenas o mestizos? Ni se diga de hablar de un Estado multiétnico como tal y mucho menos bajo esta perspectiva donde, darle a los indígenas –ahora nombrados campesinos pobres− el lugar que desde hace siglos pelean sería igualarlos con la “raza superior” y por tanto tener que entregarles las fuentes de ingreso que sostiene el capitalismo mundial, es decir, entregarles el dominio de la materia prima.
Concuerdo con el autor que concluye su texto así:
“Es de la configuración de un contrapoder democrático de donde surge el proyecto de Estado multiétnico. Sólo siendo copartícipes de una lucha que permita a las etnias y pueblos indígenas conquistados su total reconocimiento y participación, se alcanza la posibilidad de una liberación democrática de los pueblos que conforman “Nuestra América”
Si queremos de verdad la existencia de un Estado multiétnico que cumpla con su deber −proteger y garantizar una calidad de vida al pueblo que lo conforma−, debemos de luchar por quitarnos de la mente esta idea de “razas superiores” y “razas inferiores”. Es decir, primero debemos de lograr una igualdad de verdad en donde no exista el “unos somos más iguales que otros”. Esto implica el respeto a otras costumbres y tradiciones, y la abolición de la opresión a otras culturas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario