Valeria Molina
¿Qué significa ser latinoamericano? Ya explica bien Arciniegas que el término “latino” se acuña a partir del supuesto que explica la independencia de gran parte de las naciones, que ahora nombramos así, a la fuerte influencia de las ideas provenientes de Francia y su revolución. Él mismo señala, después, que se trata de un equívoco en cuanto a los orígenes culturales de la verdadera América, pero que se trata de un término ahora no sólo aceptado sino comúnmente utilizado. América Latina no resulta menos erróneo, sin embargo, que todos los demás conceptos alternos; ya sea Iberoamérica, con afán de clarificar la identidad de los verdaderos conquistadores, o América del Sur, acudiendo a la geografía cuando los elementos culturales, o económicos, o sociales no son suficientes. Porque, con exactitud, ¿qué elementos son los que resultan deficientes al momentos de entablar un verdadero concepto, de englobar las características?
He caído en la cuenta de que son las nociones socialmente creadas, las únicas posibles, las que dan identidad a los pueblos, a este pueblo. El desarrollo ideológico de una comunidad surge, no necesariamente de experiencias reales, sino de la búsqueda de un origen con el que los individuos se puedan identificar y ayudarse a enfrentar la realidad, eventualmente, a transformarla. El ideal de un pueblo conquistado, sometido y poco a poco liberado, es una imagen que da coherencia y estructura a las situaciones materiales comunes que se han dado entre las distintas sociedades. Las culturas, todas, se forman de imposiciones y choques fuertes, casi mortales, con otras. Aunque cierto es que la manera en que se trató el descubrimiento de América fue particularmente violenta y pasional, se trataba del cambio mental más crítico de los tiempos, creo tener razón cuando digo que no somos ni seremos los primeros en crear una identidad suficientemente sólida a partir de un evento fundamentalmente agresivo y de represión.
Con lo anterior, no pretendo confundir, creo firmemente en un vínculo histórico que nos acerca como región: las causas, los tiempos y los efectos de los sucesos emblemáticos que dieron estructura a nuestras sociedades. De nuevo es Arciniegas quien habla de revoluciones como un término propio a Latinoamérica, diferenciando de las guerras europeas; donde en las primeras existirían argumentos que han seguido un camino cultural, es decir, a través de ideas. Ideas que responderían a ciertos rasgos contextuales únicos de la zona y lograrían así cierto respaldo social. América Latina es una idea que goza de fundamentos profundamente culturales, de principios regidos por una moral revolucionaria y de lucha social. América Latina es un concepto en construcción que responde a la más sincera crítica de la imposición a la que se ha visto sometida a partir de su nacimiento; su primer recuerdo es cuando le enseñaron el uso del lenguaje: el español.
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