Mauricio Prado Jaimes
En este semestre y el pasado hemos estudiado diversos procesos políticos y sociales en algunos países de América Latina. Hemos visto luchas sociales que han triunfado y también hemos visto grandes derrotas que han repercutido de forma importante en la vida de sus habitantes. Es claro que las derrotas de los procesos revolucionarios se deben a intereses extranjeros y no a una falta de voluntad de las luchas sociales latinoamericanas. Es por eso que me llama la atención cómo es que ciertos gobiernos, emanados de las revoluciones o luchas sociales, han logrado triunfar y otros no.
Entiendo el papel que ha jugado y juega América Latina en la división del trabajo internacional, y por eso mismo entiendo el afán de los países imperialistas en tener un control sobre nuestra área. Desde que América Latina se ha insertado en la economía mundial nunca ha habido un verdadero progreso para los países latinoamericanos, siempre los grandes ganadores de las políticas económicas aplicadas a América Latina han sido los países extranjeros y una pequeña élite nacional. La población en general nunca ha resultado beneficiada de las políticas económicas impuestas, y es que estas políticas nunca han tenido el propósito de mejorar la vida de los habitantes latinoamericanos. Su lógica consiste en obtener las mayores ganancias económicas posibles con la menor cantidad de perdidas posibles, pero la ganancia es para los países extranjeros y a costa del bienestar social latinoamericano. Es por eso que yo remarco esta contradicción entre los intereses capitalistas internacionales y las masas oprimidas por ese sistema económico. Y creo que esta lucha ha sido la constante en América Latina, ha sido lo que todas las luchas sociales han buscado: dejar de generar un bienestar para alguien más y empezar a generar un bienestar para sí mismos, o dicho de otra forma: dejar de ser para alguien más y empezar a ser para sí mismos.
Y es por eso que me parece que América Latina está viviendo un momento único en su historia. Porque ha habido luchas sociales y revoluciones que han tenido éxito y han logrado sostenerse como gobiernos que buscan, primordialmente, el beneficio para sus pueblos y no para intereses extranjeros. Esto hace sesenta años hubiera sido impensable, es claro que algo ha cambiado. Este es el aspecto en el que me quiero enfocar en mi trabajo final, en qué consiste ese cambio, qué es lo que ha hecho que las luchas sociales tengan, hoy, resultados positivos. Porque me resisto a pensar que sea por algún buen deseo de los países imperialistas o que simplemente hayan desviado su atención hacia otra parte del mundo. Y tampoco creo que se deba a que las luchas sociales sean más fuertes hoy que antes, creo que han sido fuertes en todo momento ¿Qué es lo que ha cambiado?
En síntesis mi pregunta de investigación para este trabajo final de este curso es: ¿Cuáles son los factores, internos y externos, que han logrado que las luchas sociales tengan resultados positivos hoy y no los hayan tenido en el pasado?
Yo creo que es verdad que los países imperialistas son en gran medida los causantes de las derrotas de muchos movimientos revolucionarios... pero hay que pensar también, que éstos tienen sus dosis de responsabilidad. Es decir, recuperando un poco a Raquel Gutiérrez, los movimientos revolucionarios tenemos que llevar a cabo todo el tiempo un ejercicio de autocrítica, para saber qué podemos cambiar y qué tenemos que hacer para en realidad hacerlo... angélica landa
ResponderEliminarYO TAMBIÉN ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO CON ANGÉLICA. ES CIERTO QUE LA INCURSIÓN DE LOS PAÍSES CAPITALISTAS SON EN GRAN MEDIDA UN FACTOR DETERMINANTE PARA EL NO DESARROLLO DE LAS ECONOMÍAS LATINOAMERICANAS. POR OTRA PARTE NO SON LA ÚNICA CAUSA POR LA QUE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES LATINOAMERICANOS TRIUNFEN O NO. CREO QUE DENTRO DE LOS MISMOS PROCESOS DEBE DARSE, COMO BIEN LO DICE ANGÉLICA, ESE EJERCICIO DE AUTOCRÍTICA Y SOBRE TODO DE RECONSTRUCCIÓN DE LOS MOVIMIENTOS, DANDO ASÍ LA OPORTUNIDAD DE CORREGIR LOS ERRORES QUE EN ELLOS MISMOS HAYA.
ResponderEliminarES IMPORTANTE VER TAMBIÉN QUE DENTRO DE LOS MISMOS MOVIMIENTOS SOCIALES EXISTEN FRAGMENTACIONES. CREO QUE REALMENTE EN ELLO RADICA EL TRIUNFO O VICTORIA DE LAS MOVILIZACIONES.
Igual concuerdo en que hay que notar las fracturas internas en los movimientos latinoamericanos, pero creo que sí se ha dado un paso importante con estos gobiernos emanados de luchas sociales. Esto no las hace excentas de críticas, de hecho, creo que son fundamentales y que la autocrítica debe constituir el eje por el de estos gobiernos.
ResponderEliminarPero me quiero centrar en los factores que han hecho que estas luchas tengan éxito. Un éxito que puede ser criticado y puesto en duda. Pero que es claro que se ha dado un paso muy importante respecto a tiempos pasados. Básicamente en eso me quiero enfocar.
La aparición en la escena política del llamado socialismo del siglo XXI ha sido un gran golpe a Estados Unidos, principalmente, por lo que ha intentado desestabilizarlos y derrocar a sus representantes, en algunos casos lo ha logrado, como en Honduras, y en otros no lo ha conseguido, como con Correa (Ecuador, 2010) y con Evo. Quizá su participación no sea de manera directa, en cuanto sean los actores principales o de una forma tan violenta como anteriormente lo hacía, pero con sus apoyos a grupos de derecha y su control en los países mediante sus embajadas y bases militares, así como con su manejo de información engañosa han intentado deshacerse de estos gobiernos progresistas.
ResponderEliminarEs cierto que es importante saber y entender las fracturas internas de los movimientos, por decirlo de alguna forma, pero los factores externos también son atractivos y que generan muchas discusiones, yo tratare la fragmentación interna jeje.
En cuando a lo externo considero que debe tomarse en cuenta el contexto histórico-económico y social que se ésta viviendo actualmente y la crisis por la que pasan Europa y Estados Unidos así como lo nuevo de los movimientos sociales.
Ahhh, el comentario anterior es mío, Karina.
EliminarTambién un factor que ha ayudado a que se logren establecer gobiernos emanados de luchas sociales es el hecho de que haya una mayor vinculación de países latinoamericanos que trabajan dentro de organizaciones o instituciones buscando un desarrollo conjunto, ejemplo son el ALBA o UNASUR. Como en el caso de Correa cuando se dio un intento de golpe de estado" países como Venezuela y Argentina condenaron el hecho casi inmediatamente.
ResponderEliminarKARINA.
Como comentamos en una de nuestras sesiones, considero que son múltiples los factores -externos e internos- que han incidido en el hecho de que diversos movimientos populares hayan sido determinantes para instaurar gobiernos con mayor sensiibiidad social, o bien, abiertamente inclinidado a favorecer los intereses de la población mayorítaria de sus país, vale decir los históricamente explotados y excluidos. Entre los factores externos podemos mencionar el debilitamiento (o desaparición) de una de las principales excusas esgrimidas por EUA para abortar o aplastar las propuestas de democratización surgidas en AL, como es la "amenaza del comunismo" (si bien ha construido otras como la amenaza del terrorismo o la lucha contra el narcotráfico). Tanto o más relevante que lo anterior, es que son cada vez más amplios los sectores de la población de los distintos países latinomericanos que se han dado cuenta que tal amenaza no era más que una burda patraña que escondía y justificaba otras intenciones políticas. Junto a esto habría que señalar que la disponibilidad de nuevas tecnologías (principalmente internet) facilitan la transmisión de otros discursos o de otras verdades que contrarrestan o cuestionan irrefutablemente las verdades o perspectivas de los hechos que pretenden imponer los medios hegemónicos.
ResponderEliminarEn cuanto a la cuota de responsabilidad interna que tienen los movimientos revolucionarios derrotados en las décadas de los sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado, es un tema que aún sigue pendiente. En esto me parece que coincidimos los que hemos comentado aquí. Y creo que una autocrítica no bastará.