Aguilera Mora Mauricio Kevin
América es una construcción que inició con el descubrimiento de la misma por los europeos, puesto que antes de dicho suceso, no existía América, quiero decir que América era otra cosa u otras cosas distintas a lo que conocemos actualmente como América, debido a que desde el momento en que se le nombra, se le significa, se le da un sentido, diferente a los quizá infinitos significados que le dieron las diversas culturas nativas del continente. Tal nuevo sentido se impone desde una mirada externa, por los europeos, ajenos en un principio, a la vez que los europeos se encargaron de dar correspondencia al nuevo nombre de este ‘’Nuevo Mundo’’ con lo que trata de describir, es decir construyendo no sólo con ideas, sino con actos, sobre lo ya existente.
En un primer momento se le confundió con las Indias, y así fue llamada esta región, por lo que se les llamó a los oriundos de la región como indios, una vez descubierto que no habían llegado a las Indias originales se les denominó entonces ‘’Indias Occidentales’’, y tiempo después probablemente pudo ser llamada ‘’América Española’’, y congruentemente con el mote, se introdujo como menciona Arciniegas, el idioma castellano o español, se construyen iglesias, se destruyen las representaciones de los dioses y las creencias de los nativos para darle uniformidad y crear una situación donde se emula lo español (realmente esto inicia desde el contacto entre los dos mundos). Es en este momento cuando el español ya no es solo un elemento externo, sino que se mezcla con lo nativo, no sólo en lo más evidente, en la unión carnal entre un blanco o español y una nativa o india, surgiendo así la raza mestiza, sino que se da un mestizaje de culturas (donde un factor común es lo español, si tomamos en cuenta que ya existían no una cultura, sino varias culturas nativas), de lenguas, ya que el castellano se nutre de las lenguas que relega, un mestizaje artístico o arquitectónico, etc.
Así, al hablar de una identidad posible entre estos pueblos, no se puede excluir o ignorar el factor español por el hecho de que la presencia española en mayor o menor grado es uno de los elementos que están presentes en la realidad de nuestros pueblos.
No menos problemático resulta el término América Latina, si consideramos que en todo caso son más latinos los españoles peninsulares, los franceses o los italianos en términos de su cultura y costumbres, como de sus orígenes étnicos, que los indios o indígenas mayas por dar un ejemplo, que siguen utilizando su lengua madre, siguen poniendo en práctica ciertas costumbres y comportamientos, aunque mezclados con los introducidos por los españoles, y estos primeros, europeos latinos, ni siquiera son llamados así.
Quizás el debate sobre la identidad latinoamericana se debe a que no existe como tal una, y para que se cree realmente una identidad compartida, primero debemos dejar de ver a ‘’América Latina’’ desde la mirada externa, preguntarnos a nosotros mismos qué es y qué es lo que la caracteriza, y si es posible hablar de una sola identidad latinoamericana, o de varias identidades latinoamericanas.
Lo que mencionas en el último párrafo de tu texto me parece acertado. Por un lado, efectivamente es hora que hablemos de las diversas identidades de Nuestra América, así como deberíamos también hablar de las diversas identidades mexicanas, centroamericanas o colombianas, como ahora en Bolivia se habla de múltiples nacionalidades. Sin embargo, también debo señalar que cuando dices que, al hablar de identidad de nuestros pueblos, no puede excluirse o ignorar el factor español. No creo que se trate de eso, o de que se pretenta ignorar ese elemento. La cuestión está en que hay que reivindicar esos otros tres factores que, en diversas medidas, dan constitución a nuestro ser como colectividades "latinoamericanas". Esos factores que hasta ahora son negados u omitidos: lo autóctono o indio y lo negro (y en algunas latitudes deberemos también mencionar hasta lo chino). G.
ResponderEliminar