martes, 22 de mayo de 2012

FINAL. LUCHAS SOCIALES Y POLÍTICAS: BOLIVIA.[1]

Wiphala.

Bolivia es un país que se ha caracterizado por su historia de movilizaciones sociales, en la primera década del siglo XXI éstas han sido protagonizadas por el sector indígena, como lo vemos en la “Guerra del agua” en el 2000 y la “Guerra del Gas” en el 2003, ambas en defensa de los recursos naturales.

La vinculación de sectores indígenas, campesinos, obreros, intelectuales, profesionales y estudiantes en organizaciones sociales que a su vez se aglutinaron dentro del MAS- IPSP (Movimiento al Socialismo-Instrumento Político de Soberanía de los Pueblos) ayudó a que se desarrollara y consolidara un programa político-social y económico integrado por objetivos comunes de cada sector, y representado por Evo Morales, que trajo consigo  cambios significativos en la estructura política del país, algunos de estos cambios fueron la creación de la nueva constitución (2006-2009) en la que se reconoce a Bolivia como un Estado Plurinacional, intercultural y con autonomías y  la incorporación de símbolos indios como la wiphala (bandera cuadrangular de siete colores) a los emblemas nacionales.

Desde antes de las movilizaciones de principios de siglo se venían desarrollando distintas propuestas para lograr una evolución social, por sus constantes luchas los bolivianos tenían una formación organizativa que partía de sus experiencias pasadas. Durante el desarrollo de los movimientos existió una integración de las diferentes propuestas dentro de un proyecto cuyos objetivos no quedaban solamente en un cambio de manos del poder sino que iban hasta la construcción de una nueva nación en la que el Estado, emanado de estos movimientos, llevaría a cabo reformas en todo los ámbitos que permitieran la satisfacción de las demandas surgidas.

Algunas de las propuestas que el MAS, representado por el líder cocalero Evo Morales, reunió en su proyecto fueron la nacionalización de los hidrocarburos, establecer una asamblea constituyente y conceder autonomía para los pueblos.

El nacimiento de un proyecto de nación distinto, que emanó de las llamadas “Guerras”, cumplió sus propuestas alcanzando varios objetivos de las luchas sociales y políticas, lo que ha colocado al nuevo Estado Plurinacional boliviano como un integrante más de los gobiernos latinoamericanos pertenecientes al llamado Socialismo del siglo XXI o dicho de otra forma (según un informe del Consejo de Inteligencia de Estados Unidos, denominado “Mapa del Futuro Global”) conformando junto con Venezuela el “eje del mal”.

Ante esto la respuesta del gobierno estadounidense, algunos gobiernos europeos y grupos de derecha ha sido la búsqueda de desestabilizar al gobierno. Pero también vemos que dentro de los mismos sectores que apoyaron el proyecto de Evo ahora hay algunos grupos que se han separado de él.

La discusión entre el gobierno y ciertos grupos indígenas surgió por la firma de contratos, entre la Agencia Boliviana de Carreteras (ABC) y la empresa brasileña OAS, para la construcción de una carretera que uniría a los departamentos de Beni y Cochabamba, pasando una parte por el TIPNIS (Territorio Indígena y el Parque Nacional Isiboro Sécure).

En base a esta situación yo plantee la pregunta de sí ¿es posible considerar los enfrentamientos entre el gobierno y los opositores a la construcción de la carretera, como un reacomodo de los actores sociales y políticos de Bolivia?

Para poder responderla primero plantearé porque es que la elegí, después continuare con la postura de ambos grupos y por ultimo pondré una conclusión a modo de respuesta.

Seleccioné esta pregunta pensándola en base al capítulo dos del libro ¡A desordenar! de Raquel Gutiérrez.

De acuerdo a su texto en una revolución así como al ser parte de una organización social se debe de estar dentro de un proceso continuo de autocrítica en la que a partir de una reflexión sobre los errores y aciertos  que se tengan se deben buscar propuestas para no quedarse solamente en la descalificación y búsqueda del enfrentamiento armado, que sigue siendo una posibilidad, sin crear proyectos alternativos.

Si caemos sólo en la oposición sin fundamentos o fundamentada pero que no propone nada no tenemos un proceso creativo que ayude al surgimiento de una nueva realidad social.

Yo lo entiendo como una participación activa, comprometida, crítica, creativa y organizada que permita desarrollar vínculos entre los distintos sujetos sociales y que estos a su vez puedan trabajar de manera conjunta, dentro de esta unión no se puede dejar de lado que existirán contradicciones y discusiones que si son analizadas y debatidas conjuntamente resultan beneficiosas para las mismas organizaciones. Es decir, en todo momento de la organización social se está en una constante renovación que busca mejorar y ampliar su participación en los procesos históricos.

Sin embargo, en las constantes contradicciones que se dan dentro de las organizaciones sociales en ocasiones la autocrítica al no ser aceptada puede generar rupturas.

Al leer sobre el asunto de la carretera en Bolivia me percaté de que al principio del conflicto se da una descalificación de ambas partes que no aceptan la postura del otro, más adelante hay un intento de diálogo que no es muy exitoso y genera una ruptura entre ambas partes. Mi pregunta surgió en este momento, porque me interesaba saber si es que después de cumplir con ciertos objetivos que llevaron al surgimiento de movimientos sociales es que se da una reestructuración de los participantes, entendiendo esto como un cambio de posición de los sujetos dentro de un contexto distinto que busque nuevos objetivos, que lo diferencien de los otros miembros del movimiento, y particularmente me cuestionaba sí de ser posible esto sucedía en Bolivia.

Pero con la información que encontré pensé que debido a varios factores más que un reacomodo de los sujetos sociales se trata (yo lo considero así) de una distinción entre dos posturas que imaginan llegar a desarrollarse defendiendo cada quien derechos y visiones particulares. Considero que esto se da precisamente por la falta de aceptación de la autocrítica que lleve a integrar los intereses de los oponentes y ayude a encontrar una solución beneficiaria a ambos, puesto que no se trata de convencer al otro de que uno está en lo correcto sino de poner a debate los pros y contras que cada sujeto encuentra para poder tomar una decisión nacida de una visión amplia e incluyente.

Ante la construcción de la carretera los grupos opositores han afirmado que se dará paso a que empresas extranjeras se repartan la Amazonía, que se terminará con una gran biodiversidad y que inmensos intereses económicos motivan el apoyo de Morales para la carretera. En contrapartida el gobierno ha puesto en marcha una ley que da protecciones al parque nacional, como condenar de entre 10 y 20 años de cárcel por asentamientos ilegales, el cultivo de coca o tala de árboles en el parque nacional. Así como habla de distintos beneficios[2] que traería la carretera consigo, como:



·         Al vincular los departamentos de Beni y Cochabamba se puede expandir el acceso a la atención sanitaria y a otros servicios básicos para comunidades locales aisladas que ahora viajan días enteros para recibir atención médica.

·         Permitir a productores agrícolas locales un mayor acceso a los mercados para vender sus productos.

·         Ayudar a que el Estado ejerza su soberanía sobre áreas remotas, incluidas algunas donde tienen lugar talas ilegales.

De acuerdo con todo esto llegue a la conclusión de que no se trata de una disputa entre indígenas y el gobierno, considerados unos como partidarios del desarrollo y otros defensores del medioambiente puesto que ambas partes buscan un mayor desarrollo económico y una mejora del acceso a los servicios básicos. El motivo del conflicto es el cómo hacerlo, cómo se puede dar un progreso económico que permita una mejor distribución de los recursos y avance sin dañar significativamente el ambiente que es una fuente fundamental en la economía boliviana.

El gobierno lanzó un compromiso público en el que se compromete a realizar un proceso de consulta dentro del marco de la constitución junto con su oferta de que la consulta sea supervisada por observadores internacionales seleccionados por los propios manifestantes, como también se ha mostrado abierto a discutir la factibilidad económica y medioambiental de otra ruta alternativa que pueda evitar el paso por el TIPNIS, sin que hasta ahora se haya presentado una alternativa semejante. [3]

Resultado de estas iniciativas es que una serie de comunidades del TIPNIS que se habían sumado a la marcha, así como representantes de la Asamblea del Pueblo Guaraní, volvieran a casa y decidieran mantener discusiones con el gobierno, dejando como  oponentes cruciales del proceso de consulta propuesta a los dirigentes de la marcha.

Ambas partes establecen demandas legítimas pero deben de buscar alternativas favorables o por lo menos aceptables para todos pero trabajando de manera conjunta, coherente y critica, lo que los puede llevar a relacionarse más fuertemente para ser capaces de hacerle frente a los intereses extranjeros de debilitar el gobierno.

Conforme a lo expuesto contesto que no considero que haya una reconfiguración de los sujetos sociales sino que se trata, en algunos casos, de una contradicción interna en cuanto a la forma de ejecutar las medidas económicas.

 


[1] Durante mi escrito anterior, plantee dos preguntas, ¿cuál es el factor de unidad que mantienen las organizaciones después de cumplir con sus objetivos? Y  ¿es posible considerar los enfrentamientos entre el gobierno y los opositores a la construcción de la carretera, como un reacomodo de los actores sociales y políticos de Bolivia? En este trabajo sólo retomare la segunda.

[2] Federico Fuentes.  Las ONG equivocadas respecto a Morales y la Amazonía.  Publicado el 28 de septiembre de 2011. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=136474. Consultado el 20 de mayo de 2012.

[3] Ibídem.

1 comentario: