viernes, 1 de junio de 2012

Conclusión sobre la problemática de la conformación de los Estados latinoamericanos


Bárbara López
Durante las últimas discusiones (en clase) al parecer hemos entrado en laberintos sin salida que por años han atormentado a todos los latinoamericanos y latinoamericanistas. ¿Cómo evitar que desaparezca la diversidad cultural en manos de este asesino despiadado llamado neoliberalismo? Y ¿cómo formar un estado que incluya a toda esta variedad de formaciones culturales? Son las preguntas que yo me he planteado tras estos dos semestres de clase.
La claridad no ha llegado aun a pesar de las aportaciones de un grupo entero de alumnos y profesor. Parece ser incluso  que el problema se ha vuelto más complejo. Ahora se puede concluir que nuestros estados están conformados de contradicciones entre comportamientos y pensamientos, mayorías y minorías, heterogeneidad y homogeneidad, etc.
El aplastante sistema por el cual nos regimos nos desgana constantemente, sutilmente. Él tiene el alimento, las tierras, la voz, las fuerzas brutas, tiene nuestras almas y a nosotros todos los que no estamos con él nos quedan los anhelos, las “ideologías”, las limosnas “caritativas” de parte de los millonarios, los susurros de las historias que nunca se han escrito, tal vez, un pedazo de pan en la mesa o unas tortillas frías, duras como los corazones de nuestros gobiernos, que no satisfacen el hambre de ningún pueblo, nos queda la locura de pensar que todo va a cambiar y esto a lo que nos debemos aferrar con los cuerpos de nuestra gente cansados de tanto luchar.
Dicen los afines al dinero que ya nada puede ser mejor, que no se puede cambiar un sistema que la humanidad ha estado esperando al parecer desde que el homo sapiens es homo sapiens. Es lógico que la realidad les favorece, pero, a nosotros las masas de inconformes nos favorece el pensamiento, todo lo que no se ve con los ojos abiertos.
En enero de 1946 André Breton, Aimé Cesaire y Wilfredo Lam, tres pensamientos libres, invitaban al pueblo haitiano a vivir como lo harían en sus sueños con demostraciones de pintura y poesía que mas tarde despertarían los deseos de lucha hacia una revolución con tintes marxistas. [1]
Con los ojos abiertos vemos democracia imperialista y un mundo libre para quien pueda pagar esta libertad. Todos los días los colores son más opacos. Sin embargo el rojo en las aceras de los barrios más miserables se nos aparece brutalmente resplandeciente.
Con los ojos cerrados o con los oídos abiertos a la historia que nunca se nos ha querido contar, vemos paisajes en los que múltiples seres han permanecido en pie de lucha desde antes que la desigualdad y la opresión tuvieran nombre. Observamos como los no estados florecen, como todos los inconformes lo somos un poco menos.
Es un hecho que todo aquel sistema que busque una hegemonía es por naturaleza aplastante. Es por esto que no pueden subsistir el capitalismo con el resto (por llamarlas de alguna manera pues resto hace pensar que son pocas y es claro que son la mayoría) de organizaciones sociales que conforman los pueblos originarios. Es aquí el primer punto para plantear una convivencia entre múltiples sistemas de organización.
Parece bastante claro que las culturas aborígenes americanas no buscaban la hegemonía cultural y ahora tampoco la buscan. Es decir, que la forma de organización capitalista es la que mas tiende a la hegemonía. En las discusiones sobre autonomías lo más representativo de esto es la constante referencia a que las etnias actuales no buscan generalmente formar estados propios sino recursos suficientes para su subsistencia y reconocimiento por parte de los estados latinoamericanos.
Es por esto último que los estados democráticos no tienen un adecuado funcionamiento para la integración de las diferentes etnias al estado pues en principio niega otras formas de organización del territorio y de la sociedad dejando claro que para poder tener derecho a opinar acerca de algo dentro del estado actual de las cosas necesitas pertenecer a este.
Pero, ¿cómo hacer para voltear el orden de las cosas haciendo simplemente que “el de abajo quede arriba y el de arriba quede abajo”? En la presentación de Bolivia como una nación indianista se discutió acerca de como el ser occidental se transforma en una cuestión de marginación al igual que antes lo era el indígena.
El mas grande problema está aquí, pues para lograr que esto no suceda se necesita la transformación completa de un orden de pensamiento que se nos muestra como que ha predominado por siempre (aunque esto no corresponda a la realidad)  y que domina cada uno de los ámbitos de nuestras vidas.
Esto ultimo parece lo más imposible de todo, pues se necesita cambiar entonces la situación material que nos lleva a pensar en la superioridad de unos seres por sobre otros.
Las respuestas a todas estas cuestiones se me aparecen difusas, es decir, casi invisibles, pero a manera de conclusión como respuesta  a mis dos interrogantes propongo los siguientes puntos fuera de esta realidad:
1) formación de sociedades no hegemónicas.
2) conformación de no estados (incluyendo aquí la no democracia).
Para llegar a estos puntos se necesita incluir una estrategia que por lógica no utilice los viejos caminos del sistema. Es decir que para crear una alternativa antisistema se necesita de nuevas estrategias que no sean las creadas por este mismo sistema.
Una de ellas es la no violencia, pues es un hecho que esta es la principal herramienta de la cual se ha valido siempre el actual orden de las cosas para establecerse sin un verdadero consenso.
                               La violencia es el miedo a los ideales de los demás.
                                                                                      Mahatma Gandhi.
El engaño queda totalmente descartado pues este también es un pilar del momento en que estamos viviendo.
En general todas las aspiraciones del sistema actual deben ser desechadas por otras que no conlleven a la explotación.


[1] Ver Pacarina del sur,  MENDEZ Moissen Sergio. “La Ruche”: marxismo y surrealismo en la insurrección haitiana de 1946 24 mayo 2012 http://www.pacarinadelsur.com/home/alma-matinal/47-la-ruche-marxismo-y-surrealismo-en-la-insurreccion-haitiana-de-1946.



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